El doble conflicto de Chihuahua

Salvador García Soto

El Presidente acusa que el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, coqueteaba con la izquierda pero siempre terminó traicionándola por sus filias panistas

Hace unos días el presidente Andrés Manuel López Obrador dejó ver, en una reunión con sus colaboradores, el enojo y desprecio que siente por el gobernador de Chihuahua, Javier Corral. Cuando alguien mencionó el nombre del mandatario panista, la reacción fue automática: “Ese es un vulgar traidor y mentiroso”, dijo el Presidente. La razón de la molestia presidencial tiene que ver con el conflicto por el agua de las presas federales ubicadas en territorio chihuahuense, que ha escalado en las últimas horas y con la percepción que tienen en Palacio Nacional de que Corral “está azuzando a los campesinos” del Distrito de Riego 05 en Camargo y Delicias, que el martes pasado burlaron y expulsa ron a la Guardia Nacional y tomaron el control de la Presa “La Boquilla”, expulsando también al personal de la Comisión Nacional del Agua.

La animadversión entre López Obrador y Corral no es nueva y data de hace varios años. El presidente acusa que Corral coqueteaba con la izquierda pero siempre terminó traicionándola por sus filias panistas. En la campaña del 2018 se enfrentaron en varias ocasiones y ya como presidente, aunque han mantenido una relación cortés, en el gobierno federal se quejan de que el mandatario chihuahuense no ha correspondido al apoyo que se le ha dado en temas como la captura y solicitud de extradición del exgobernador César Duarte, su antecesor acusado de corrupción.

Hoy esa mala relación política se mezcla con un conflicto que está tomando proporciones preocupantes ante la actitud desafiante de los campesinos que acusan al gobierno de López Obrador y a la Conagua de estarles quitando el agua de las presas “El Granero” y “Las Vírgenes” y de querer vaciar también el agua de “La Boquilla” para cumplir con un pago de un adeudo del Tratado de Aguas entre México y Estados Unidos que data de 1944. A los ánimos caldeados de los aguerridos agricultores chihuahuenses, el gobierno federal ha respondido con el envío de la Guardia Nacional que mantenía vigilada y cercada desde hace varias semanas las instalaciones de “La Boquilla”, en donde ya había habido un par de enfrentamientos con gases lacrimógenos antes de la toma de la instalación federal el pasado martes.

La acción en la que cientos de campesinos rebasaron a la Guardia Nacional y se apoderaron de los cuartos de control de la Presa para cerrar las compuertas y evitar el trasvase de agua, terminó con la expulsión y humillación de los elementos del cuerpo de seguridad federal que, para evitar una confrontación, abandonaron el lugar en medio de gritos, burlas y acusaciones de los agricultores que celebraban como un triunfo haber obligado al retiro de los elementos federales. Pero en su retirada, según la versión de testigos y que ayer denunció en un video el gobernador Javier Corral, varios integrantes de la Guardia Nacional abrieron fuego contra un matrimonio de productores que también se retiraba de “La Boquilla”, causando la muerte a balazos de una mujer y dejando gravemente herido al hombre. Según Corral, la pareja fue atacada por la espalda, mientras que el reporte oficial de la Guardia habló de “un enfrentamiento a balazos” con presuntos atacantes.

Ayer el choque entre la Federación y Chihuahua también escaló por estos hechos. De un lado López Obrador acusó en la conferencia mañanera que “hay intereses políticos y electorales” en el conflicto de los agricultores y negó que su gobierno esté quitándoles el agua para sus cultivos  y por el contrario acusó que hay corrupción en el manejo del agua en el Distrito de Riego 05, donde habló de un “huachicoleo del agua” que se está investigando. Incluso, el Presidente le pidió a la Fiscalía General de la República que inicie una investigación para determinar las responsabilidades que se cometieron al tomar por asalto instalaciones federales en la citada presa lo que constituye, dijo, un delito federal. También por la tarde, el subsecretario de Seguridad federal, Ricardo Mejía, advirtió que “las presas son instalaciones estratégicas del Estado y no se permitirá la violencia ni su politización”.

Por la tarde, Javier Corral contraatacó con el anuncio de una investigación a la Guardia Nacional desde la Fiscalía de Justicia de Chihuahua por el caso de la mujer chihuahuense y su esposo que fueron atacados a balazos por miembros del cuerpo federal. El gobernador solicitó a la Fiscalía General de la República que colabore y atraiga la investigación de lo sucedido en la agresión a balazos que, de acuerdo con testigos, le costó la vida a la mujer y dejó gravemente herido a su esposo. “Vamos a poner todo el empeño de las instituciones para que se haga justicia”, dijo el panista, mientras el fiscal General de Chihuahua, César Peniche, mandaba oficios para pedir al gobierno federal que le permita el acceso y el aseguramiento de las armas con la que los guardias nacionales dispararon contra la pareja de productores chihuahuenses.

Veremos en qué termina este conflicto en el que, por lo pronto, los agricultores chihuahuenses mantienen el control de una presa federal y amenazan con no permitir el regreso de las autoridades federales, mientras acusan al gobierno de López Obrador de “robarles el agua a los chihuahuenses” y de atentar en contra del sustento de sus familias al pretender quitarles el agua para sus cultivos. El gobierno federal, donde por cierto la directora de la Conagua, Blanca Jiménez Cisneros, ha brillado por su incapacidad para operar y resolver el conflicto, insiste en que el agua es propiedad nacional y que en ningún momento está poniendo en riesgo los volúmenes de riego para los campesinos de Delicias y Camargo.

Y detrás del conflicto hídrico de Chihuahua, en el que literalmente las aguas amenazan con desbordarse en un estado de profundas raíces revolucionarias y cuyos productores advierten que no se van a dejar robar el agua que le quieren mandar a Estados Unidos, aparece el conflicto político en el que a la añeja animadversión entre Andrés Manuel López Obrador y Javier Corral, que nunca se han querido, se suman también las aspiraciones futuristas de Corral a las que en Palacio Nacional se refieren como “sueños guajiros” del panista por la candidatura presidencial en el 2024.

NOTAS INDISCRETAS…

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, se veía ayer miércoles contento con la forma en que, en términos generales, fue recibido el proyecto de Presupuesto 2021. En medio de la que él mismo llamó “la peor crisis que hayamos enfrentado después de la Gran Depresión”, a la propuesta de Herrera no le fue tan mal, en términos de las críticas y el balance de los analistas, que si bien cuestionaron la falta de medidas contracíclicas para promover la recuperación económica y el desbordado optimismo en las cifras de caída y crecimiento del PIB para 2020 y 2021, en términos generales consideraron al presupuesto como equilibrado y racional. Las calificadoras internacionales solo cuestionaron la falta de apoyos fiscales para la recuperación, aunque también en general avalaron el documento de Hacienda como una señal responsable para el manejo de las finanzas federales. Ante las críticas del optimismo excesivo, Herrera comentaba ayer en su despacho que “los analistas me acusan de optimista y el Presidente de pesimista, entonces no estamos tan mal”. Y en cuanto a la falta de medidas para promover la recuperación, aseguró que el aumento al gasto de infraestructura y la apuesta a proyectos prioritarios de la 4T y del presidente López Obrador, tienen como objetivo, precisamente, apostar a la generación de empleos y crecimiento. En fin, que Herrera está tranquilo y no espera grandes sorpresas en el análisis y dictaminación de la Cámara de Diputados, donde la mayoría de Morena le garantiza la aprobación sin contratiempos ni sobresaltos… A propósito del Presupuesto, sobre el dato de que el 16% de los recursos federales para el 2021 se destinarán al pago de pensiones del gobierno federal, ayer el presidente López Obrador firmó una iniciativa de Reforma al Sistema de Pensiones gubernamentales, con lo que su gobierno pretende disminuir la excesiva carga fiscal de las pensiones y hacer frente a un problema que han “pateado” los anteriores gobiernos. La iniciativa será enviada al Congreso y tendrá que ser negociada y operada con los poderosos sindicatos del gobierno. Veremos las reacciones y lo que propone el gobierno lopezobradorista para resolver uno de los más graves problemas financieros para el país: el oneroso sistema pensionario…Dados girando. Escalera doble.

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