AMLO y la ebullición de SLP

Roberto Rock L.

Según las encuestas, el partido del Presidente tiene amplias posibilidades de triunfo, porque cada vez se descarta con mayor certidumbre el secretario de Educación

La expectativa por la presencia del presidente López Obrador mañana en San Luis Potosí no se reducirá a su encuentro con los gobernadores integrantes de la Conago. Su paso, sus palabras y gestos serán escudriñados en espera de indicios sobre lo que pueda surgir en torno a la candidatura de Morena para la gubernatura del estado. Porque la atmósfera electoral en la entidad hierve ya.

El proceso con rumbo a la sucesión del priísta Juan Manuel Carrera, el próximo año, halla su catalizador en el hecho de que según las encuestas disponibles, el partido del Presidente tiene amplias posibilidades de triunfo, pero también  porque cada vez se descarta con mayor certidumbre que el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, nacido en la ciudad de México (1954), pero potosino por “derecho de sangre”, vaya a presentarse para contender, lo que abre un abanico con actores cada vez más enconados.

Están a la vista diversos precandidatos a la gubernatura. Sin embargo, existe una presencia oscura, con peso propio, que traza una línea de contagio entre sectores de la política y de los negocios potosinos con actividades ilícitas y en particular con el crimen organizado, en vertientes como el huachicol, el narcotráfico, empresas fantasmas y la saga de fraudes fiscales que ello implica.

A finales de julio pasado y en más de una entrega, Salvador García Soto, compañero de estas páginas, reveló la existencia de investigaciones federales, tras denuncias de la Unidad de Inteligencia Financiera, sobre un claro aspirante a la postulación de Morena: Ricardo Gallardo Cardona, diputado federal por el Partido Verde y en algún momento coordinador de la bancada del PRD en San Lázaro.

Este personaje y antes su padre, Ricardo Gallardo Juárez, han sido alcaldes de Soledad, un municipio vecino a la capital potosina al que por décadas se le permitió ser  asiento de giros negros, venta de drogas y refugio de mafias, algunas de ellas ligadas al cártel de “Los Zetas”. En ese caldo de cultivo tóxico, se ha documentado, florecieron los negocios de la familia Gallardo detallados por García Soto, lo que atrajo al periodista ataques mediáticos. Ello, porque los tentáculos de los Gallardo incluyen medios de comunicación, que replican cualquier señalamiento al clan.

Frecuente blanco de estos ataques son también otros aspirantes naturales a la postulación de Morena para la gubernatura. En 2015 Gallardo padre ganó la alcaldía capitalina postulado por el PRD, pero en 2018, cuando intentó reelegirse, fue derrotado por Xavier Nava Palacios, postulado por PAN-MC, pero hoy cercano a Morena. El es pariente del doctor Salvador Nava, el legendario líder opositor estatal. Otro mencionado es Juan Ramiro Robledo, con una larga trayectoria política en el PRI, pero que se adhirió desde hace años a López Obrador. Hoy es magistrado del tribunal administrativo local.

Autoridades federales consultadas por este espacio no sólo lucen inquietas por el contagio del crimen con un sector de la política potosina. Por ello aludieron a otro personaje singular, apodado “El Tecmol”. Su nombre es José Luis Romero Calzada, exdiputado local, al que funcionarios judiciales y hacendarios consideran uno de los eslabones entre las bandas de robo de combustible y empresarios gasolineros del estado. Hasta donde se pudo conocer, cuentas bancarias del “El Tecmol” y de su esposa se hallan congeladas.

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