La FGR contra la UIF

Javier Tejado Dondé

Si ambas dependencias, con funcionarios serios y probados, no dejan sus rencillas, el combate a la delincuencia organizada y a la delincuencia de cuello blanco habrá fracasado en la 4T

La semana pasada en el noticiero matutino de Carmen Aristegui se convocó a un debate entre el fiscal General de la República, Alejandro Gertz, y el académico Edgardo Buscaglia. El ejercicio resultó interesante, sobre todo porque el fiscal General dejó ver una enorme animadversión contra el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto, y fue contra él quien en realidad se enfocó en la entrevista, a pesar de no estar convocado al debate.

También, llamó la atención que en redes sociales la conversación sobre los titulares de la Fiscalía General de la República (FGR) y la UIF generó dos tendencias nacionales y su alcance fue, entre el 10 y 11 de julio, de 6.7 millones de personas. El balance para ambos funcionarios es muy similar: Santiago Nieto tiene 34% de opiniones negativas, 19% positivas y 47% neutrales-informativas, mientras que Alejandro Gertz registra 37% de negativas, 34% positivas y 29% neutrales-informativas. A partir de esto, se puede afirmar que ambos gozan de una reputación digital con tendencia neutral a positiva.

En el ámbito de sus responsabilidades, los dos han tenido resultados destacables. La FGR, con respecto al último año de la administración anterior (2018 contra 2019), ha llevado ante jueces federales 17% más expedientes y ha logrado 37% más sentencias condenatorias. Sin embargo, el porcentaje de impunidad sobre el total de casos denunciados –y es que les llegan decenas de miles- es aún de 98%.

En el caso de la UIF, han aumentado en más de 690% los congelamientos de cuentas con respecto al último año del sexenio anterior. Tan sólo en dólares, han congelado cuentas por 294 millones 608 mil 867.80 en 2020, contra apenas 4 mil 262 en 2018. Y en pesos, el monto es igual de espectacular: en 2018 fueron 70 millones 630 mil 347 contra 3 mil 988 millones 850 mil 692 en 2019, y en lo que va de 2020 ya lleva mil 615 millones 34 mil 119 pesos.

Pero luego, al tener el año pasado un récord de homicidios en el país y el segundo récord en desapariciones de personas, uno supondría que dos de las dependencias estratégicas para el combate a la delincuencia organizada estarían enfocadas justo en estos temas. Pero no, al parecer la rivalidad añeja entre ambos personajes es más relevante.

De hecho, ha trascendido que en la FGR se abrieron dos carpetas de investigación en contra de Santiago Nieto, por declaraciones a medios, que supuestamente habrían puesto en riesgo expedientes judicializables. Aunque pareciera haber sido más un acto intimidatorio que, al llegar a oídos del Presidente de la República, mandó decir que respetaba la autonomía de la fiscalía, pero que pedía también se respetara a los funcionarios de su administración que mayores logros han dado y que han permitido que, desde políticos hasta empresarios, pasando por el crimen organizado, tengan respeto por la autoridad, algo que ha conseguido, como pocos, la UIF. Por cierto, dicha unidad también ha sido clave para mantener la buena relación de este gobierno con las agencias de investigación de Estados Unidos (DOJ, DEA, FBI, Departamento del Tesoro, etcétera). Ello ha logrado cimentar la buena relación entre ambos gobiernos y es algo que se demostró en la cena de hace un par de días.

No es fácil combatir a la delincuencia, que es cada vez más organizada y letal, por lo que ojalá que dos de los brazos más importantes del Estado mexicano para el combate a todo tipo de ilícitos actúen de manera más coordinada.

La FGR debería aprovechar el próximo periodo de sesiones, que inicia en septiembre, para formular las reformas legales que necesita para realizar con éxito las muchas encomiendas que tiene. Incluso, podría plantearse reducir el número de delitos federales a su cargo para que no se siga inundando de casos. De igual forma, la UIF podría proponer ajustes legales para mejorar su campo de acción.

La triste realidad es que, si ambas dependencias, con funcionarios serios y probados en sus respectivos ámbitos, y con un alto grado de honorabilidad, no dejan sus rencillas a un lado, el combate eficiente a la delincuencia organizada y a la delincuencia de cuello blanco habrá fracasado en la 4T. De por sí el reto es titánico, pero con ambos funcionarios peleando, y da la impresión, por la entrevista, que un poco más el Fiscal General, será imposible sacar debidamente la encomienda que tienen. Así que, veremos qué pasa entre ambas instituciones en las siguientes semanas.

Un acuerdo institucional es deseable, aunque parece difícil luego de más de un año de disputas. Una buena señal sería que avancen las muchas denuncias que ha presentado la UIF ante la FGR. Varias de ellas, incluso con aval judicial, pero habrá que ver qué sucede entre las dos dependencias.
 

Twitter: @JTejado

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