El caso LeBarón, entre mentiras y discursos

Héctor De Mauleón

Del comando de cerca de cien personas solo nueve han sido detenidas por delincuencia organizada y solo una está a disposición de un juez por homicidio

El presidente aseguró ayer que están por concluir las investigaciones sobre el asesinato de la familia LeBarón, ocurrido en Bavispe, Sonora, en noviembre de 2019.

Aquel día, tres mujeres y seis niños fueron brutalmente asesinados en las cercanías de una comunidad mormona conocida como La Mora. Los agresores incendiaron los vehículos. La mayor parte de las víctimas fueron quemadas “hasta las cenizas” y solo quedaron, según el testimonio de uno de los miembros de la familia, “unos pocos huesos carbonizados”.

Un niño de 13 años logró esconder en la maleza a cuatro menores que habían sobrevivido al ataque, los cubrió con ramas y luego caminó seis horas hasta La Mora. Los familiares denunciaron que las fuerzas federales tenían miedo de acompañarlos al paraje, y que las autoridades —federales y estatales— tardaron 12 horas en llegar al lugar y dar inicio a la búsqueda de los responsables.

“Se avanza mucho en Sonora, se está avanzando, ya tenemos prácticamente terminada toda la investigación, y están detenidos la mayoría de los responsables de la matanza”, dijo ayer el presidente.

“Es una reverenda mentira”, declaró indignado Adrián LeBarón.

En un tuit subido poco después de que el presidente lanzara esa declaración, otro de los LeBarón, Julián, negó “categóricamente que se haya detenido a los responsables de matar a mis primas y a sus niños” y aclaró que “solo hay 1 detenido de 100”.

“Si les acobarda la conciencia mejor no digan nada porque solo insultan a quienes ya estamos muy lastimados”, agregó.

Dos días antes de la masacre, alrededor de un centenar de sicarios de La Línea, brazo armado del Cártel de Juárez, planeó atacar Agua Prieta, Sonora, en donde opera un grupo criminal ligado al Cártel de Sinaloa: Los Jaguares.

El grupo de La Línea se dividió en dos. Un comando de sicarios atravesó la sierra, para ir de Janos a Agua Prieta. Un segundo grupo tomó el camino de Bavispe.

Los sicarios del primer grupo llegaron a Agua Prieta durante la madrugada del 4 de noviembre de 2019. Esa noche se reportaron en la ciudad ocho enfrentamientos. Hubo muertos, así como quema de casas y autos.

El segundo grupo, integrado por unos 40 hombres, no alcanzó a llegar a la cita. Según las investigaciones, se pertrechó en un cerro cercano a La Mora para aguardar ahí a la otra parte del comando: se había acordado que la ruta de escape, después del ataque a Agua Prieta, sería precisamente por Bavispe.

Según Adrián LeBarón, desde aquel cerro la gente de La Línea observó que sicarios al servicio de grupos criminales de Sonora (en los pueblos les llaman “los sicas”) iban rumbo a La Mora. “Estos ‘sicas’ andaban buscando señal de teléfono satelital y por eso se acercaron hasta allá”, cuenta. Los de La Línea, sin embargo, “calcularon que estaba pasando algo en La Mora”. Esto decidió el futuro de la familia LeBarón.

Al poco tiempo tres camionetas en las que viajaban tres mujeres y once niños salieron de La Mora para dirigirse a una fiesta.

Los sicarios de La Línea las vieron venir desde arriba del cerro y abrieron fuego. Una de las mujeres bajó de la camioneta agitando los brazos para que los atacantes supieran que iban niños en los vehículos. Fue barrida por las armas de alto poder, al igual que sus hijos.

Cuando vieron lo que habían hecho, los asesinos quemaron los autos y emprendieron la huida. Uno de ellos se separó de sus compañeros y se quedó escondido entre los matorrales durante dos o tres días. Cuando las autoridades lo encontraron, contó lo que había ocurrido y entregó una lista con cerca de 40 nombres y sobrenombres.

De quienes atacaron Agua Prieta, algunos cruzaron la frontera para volver a Chihuahua “por el lado americano”. La migra detuvo a varios: dos de ellos tenían antecedentes penales y le dieron al FBI la información que poseían. “Las historias concuerdan”, dice LeBarón.

Hasta el momento, de un comando de cerca de cien personas que un día se pusieron de acuerdo para ir a matar gente, y terminaron asesinando a tres mujeres y seis niños, solo nueve han sido detenidas por delincuencia organizada y solo una se encuentra a disposición de un juez por el delito de homicidio.

“Esto sí me calentó”, dice LeBarón, “y voy a ir a la SEIDO a ver si lo que dijo el presidente es cierto o si me contó mentiras, porque lo que yo sé es que solo hay uno de cien participantes vinculado a proceso y que a a la lista de omisiones, negligencias y complicidades que acompañaron la masacre hay que sumarle que en esa zona todo sigue como hace un año: sin vigilancia y en manos de los narcos”.

La realidad, otra vez frente a los discursos. 

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