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El Tribunal Electoral contra Morena

Alberto Aziz Nassif

Hay al menos tres grandes problemas por los que atraviesa el partido: uno es la división entre dos proyectos del partido, que ha abierto una pugna que parece irreconciliable; el segundo es haber judicializado los procesos internos y haberle dado al Tribunal Electoral poder para regular el gobierno interno de la organización; y el tercero es haber vulnerado la autonomía que necesita cualquier partido político para decidir cómo elige a su dirigencia.

Resulta sorprendente la situación en la que se encuentra el partido gobernante, Morena. Fue más fácil crear un nuevo partido-movimiento y en cuatro años ganar la Presidencia de la República, que poder elegir a sus propias dirigencias. El problema de fondo es que hay diferentes proyectos de partido, en donde un grupo de poderosos intereses —que no están dispuestos al juego democrático— usan al Tribunal Electoral para sacar adelante su agenda.

Hay al menos tres grandes problemas por los que atraviesa el partido: uno es la división entre dos proyectos del partido, que ha abierto una pugna que parece irreconciliable; el segundo es haber judicializado los procesos internos y haberle dado al Tribunal Electoral poder para regular el gobierno interno de la organización; y el tercero es haber vulnerado la autonomía que necesita cualquier partido político para decidir cómo elige a su dirigencia.

Se ha dicho que Morena es el nuevo PRI, pero es una afirmación completamente alejada de la realidad. En Morena el presidente de la República no interviene, y eso forma parte del conflicto actual. Morena es el partido gobernante y la dimensión de su triunfo en 2018 le dio una condición de partido dominante que ha enviado a la oposición a un lugar minoritario. Lo que entró en crisis con la última sucesión presidencial fue el esquema partidocrático de acuerdos y pactos particulares, a los que hoy algunos se refieren como pluralismo, pero ya sabemos que era un régimen de corrupción.

La división interna de Morena se genera por la vieja disputa entre ideología, solidaridad e identidad, por una parte, y el reparto del poder, el estatus y la administración de los recursos, por la otra. En esta división hay nombres, posiciones y recursos en pugna. Hay un grupo elitista que ha tomado la bandera de elegir mediante una encuesta, porque de forma directa no ganaría la dirigencia por su débil relación con las bases del partido-movimiento.

Esta división llevó a interponer recursos en el Tribunal y este organismo se volvió un jugador más a favor de este grupo. A tal grado ha intervenido la parte jurisdiccional que ya le ordena al partido tiempos y plazos para elegir, y lo obliga a realizar una “encuesta abierta”. No se dice si lo abierto es a toda la población o sólo a la militancia y simpatizantes. En la última sentencia que aprobó el Tribunal, 4 votos contra 3 votos, se omiten las restricciones a las que obliga la pandemia para hacer una renovación como mandan los estatutos del partido. Tres magistrados hicieron un voto particular por las restricciones sanitarias que existen para cumplir con la renovación de la dirigencia. Resulta absurdo que cuatro personas del Tribunal puedan ordenar la vida de un partido político y sus sentencias sean la última instancia, algo está muy mal en ese diseño institucional. Urge una reforma.

A Morena le han vulnerado su autonomía con una intrusión excesiva del árbitro, lo cual lleva a sospechar que hay mano negra. ¿Cómo explicar que las resoluciones del Tribunal benefician a un grupo de personas con intereses particulares y perjudican la dinámica democrática de los militantes y las bases del partido? ¿Cómo es posible que cuatro magistrados consideren que una encuesta es un método adecuado para elegir a una dirigencia partidista? El tribunal se ha excedido en sus funciones y ha violentado la legalidad interna de Morena al ordenar una encuesta que está en contra de los estatutos del partido. Con esta resolución también se violan derechos consagrados en la Ley General de Partidos Políticos, como: “Gozar de facultades para regular su vida interna y determinar su organización interior y los procedimientos correspondientes” (Artículo 23-b).

Morena ha decidido —en su último Consejo Nacional—, que hará una encuesta abierta a la militancia, para acotar la sentencia del Tribunal; y acordó acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para impugnar la violación que impide a la militancia a elegir a sus dirigencias.

Del resultado de esta lucha dependerá cuál proyecto de partido gane y la condición en la que llegará Morena a las elecciones de 2021...

Investigador del CIESAS.
@AzizNassif

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